Blockchain para verificar la calidad del aceite de oliva

El aceite de oliva, sin duda, es uno de los mejores alimentos que hay en la naturaleza. Y si además la botella dice “aceite de oliva virgen extra” se le da una de las máximas calificaciones de calidad. 

Para que sea virgen extra, la acidez del aceite de oliva debe ser menor o igual a 0,8 %, la mediana del defecto cero y la mediana del atributo frutado mayor que cero. Estos dos últimos requisitos se comprueban mediante cata, incluso hoy en día con todos los avances tecnológicos. 

Sin embargo, y pese a los sistemas de control de calidad, en España en años recientes se descubrió un fraude: 20 de 41 marcas estudiadas ponían en las etiquetas de sus botellas de aceiteaceite de oliva virgen extra” cuando en realidad vendían aceite virgen. El aceite virgen es inferior al AOVE. 

Para evitar este tipo de información falsa y verificar la calidad de los aceites, ya se utiliza el blockchain, la tecnología de cadena de bloques (sí, la misma de las criptomonedas) para comprobar la trazabilidad del producto, comenzando por los agricultores y los sembradíos de olivos. 

Cómo se aplica el blockchain 

La cadena de bloques de IBM Food Trust ha sido la encargada de implementar esta tecnología a algunas empresas para brindar una mayor confianza al usuario.  

Hasta ahora, la empresa tunecina CHO, uno de los mayores productores de aceite de oliva del sur del Mediterráneo, presenta en su etiqueta un código QR donde, al escanearlo con el móvil, el cliente obtiene toda la información sobre el proceso de producción, de envasado y de distribución, hasta el momento en que está en sus manos. 

Tanto las botellas como las latas de aceite de oliva Terra Delyssa de CHO ostentan el código QR, incluyendo fotografías de los olivares, de quiénes los cosechan y todo el proceso de producción. 

¿De qué modo se asegura la calidad con el blockchain? Pues que no solamente se conectan todos los miembros de la cadena de producción y suministro, al agricultor con el consumidor final, sino que en cada bloque estará grabado ese proceso y será posible saber de dónde proviene tal producto, qué contiene y si en verdad es fiable. 

Ninguno de estos datos se puede borrar, pues los blockchains son inmutables. Pero, obviamente, la información que se suministre debe ser correcta, y para ello se utilizan análisis propios y de terceros, para verificar las calidades de cualquier producto. 

Y no solo el aceite de oliva se ha visto beneficiado de esta tecnología, también otros sectores de alimentos, como el café o el vino.  

Si una empresa ofrece aceites ecológicos, por ejemplo, con el blockchain se podrá rastrear el producto hasta la obtención de semillas. 

Cada botella o lata de aceite contendrá, así, información propia que constituye una especie de huella digital. Esta información no cambia ni puede cambiar bajo el sistema de blockchain, asegurando al consumidor final la calidad de su compra. 

Si bien en un comienzo puede resultar algo costoso implementar el blockchain, cada vez hay más empresas que deciden incorporarse.  

Es un valor agregado a lo que se ofrece, sobre todo en estos tiempos en que los consumidores queremos saber con exactitud lo que llevamos a nuestra mesa y a nuestra boca. 

 

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